El hombre se despertó, no quería abrir los ojos de momento, solo de momento. Prefería escuchar el silencio, el sonido de la brisa al mover las cortinas, la espuma del mar acariciando las rocas de la playa... Prefería oler el perfume de la piel de esa musa que dormía junto a él, el aroma de las flores...
Decidió entonces regalarse para sí mismo la belleza de su mujer, abrió los ojos y la contempló. Ella también le miraba. Su corazón se paró un momento, seguía sorprendiéndose a mirar a Venus hecha mortal. Esos ojos color azabache, esa larga melena del color del ébano recorriendo su espalda, sus dedos, aparentemente frágiles, jugueteando sobre el pecho del hombre. Y esos labios, tan carnosos que solo eran dignos de Afrodita. Era pura armonía, pura paz. Todos los reyes habidos y por haber hubiesen renunciado a su corona por pasar cinco minutos con ella. Pero era suya, de aquel hombre. Y lo sería para siempre, pues habían guardado su corazón para el otro. Y nada ni nadie podrían separarlos.
Pasaron los segundos, minutos... Se empezó a escuchar fuera risas infantiles, se veían sombras a través de las sedas que separaban la habitación de la playa. Eran sus hijos, eran ángeles, las criaturas más perfectas que pudieran existir. Herederos de la belleza y la tranquilidad de su madre y la sabiduría y la fuerza del padre. Se acercaron, bailando sobre la playa, sus pies rozaban la arena por un instante. Andaban y volaban a la vez. Los cuatro se acercaron por cada punto de la habitación, tímidos, juguetones. Otro sentido empezó a llenar al hombre. El tacto, de los húmedos y suaves besos de sus dos hijas, y de la calidez con la que le abrazaban sus dos hijos.
Salieron a jugar al bosque. El musgo que crecía amortiguaba los pasos, los pájaros llenaban de música sus oídos, los rayos del sol entre los claros rozaban a la familia...
Todo era perfecto, y así es como el hombre lo había soñado desde su más tierna infancia.
Henderson, me moría por ver tu blog. Justo como me lo esperaba(; Me encanta , muackks
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